La Paz, 15 mayo — Ante los conflictos sociales por los que atraviesa el país, el presidente Rodrigo Paz afirmó este viernes que el “pleito de fondo” es que el Estado arrastra una serie de debilidades y una de ellas es la “gigantesca” corrupción.
“Hoy día el pleito central no es si un gobierno es débil, el pleito de fondo es que el Estado es débil. Este Estado que hemos asumido tiene una serie de debilidades, entre ellas la gigantesca mancha de la corrupción”, explicó el mandatario en la presentación del informe: “Democracias bajo presión”, en un acto en palacio quemado, en La Paz.
En ese sentido, el jefe de Estado informó que la reunión, que se extendió por 12 horas entre el jueves y la madrugada de este viernes, con la Federación Nacional de Cooperativas Mineras (Fencomin) se discutió las demandas y los problemas que atraviesa el sector.
“Y el 60 a 70 por ciento de sus problemas era la inconducta de un Estado corrupto que no permite que trámites y procesos que están bien diagramados, procedan por la corrupción. 12 horas discutiendo punto por punto temáticas en las que la corrupción estaba vinculada a una serie de decisiones de instituciones establecidas en este Estado y era increíble una por una ir verificando del por qué no había resultados en sus diferentes exigencias”, indicó.
Agregó que, ante las debilidades del Estado, el Gobierno aplica la “lógica del uso de las tecnologías”. Pues “cuanto menos burócrata en el proceso, por lo menos hasta que aprendamos a convivir bajo el respeto de la norma, es las tecnologías un servicio necesario”.
Mencionó también que, ante esa corrupción, se plantea una escuela de desarrollo y formación de servidores públicos.
“Se requiere una escuela, algo que ordene, que verifique la calidad de ese funcionario público para establecer una conducta medible con resultados. El boliviano tiene derecho a saber el resultado y servicio de sus ciudadanos que vayan a ser o son parte de ese servicio”, subrayó.
En ese contexto, Paz denunció que se quieren desmontar un Estado democrático que “empieza a trabajar en función de una calidad democrática.
“La democracia tiene que ser convivencia, sí, pero también tiene que ser útil. Y una mancha clara, uno de los problemas serios transversales en nuestros Estados latinoamericanos, especialmente hablando por el mío, es la corrupción”, dijo.
ABI
